Arquitectura y construcción · Contratación

Qué revisar antes de contratar una constructora para una reforma u obra nueva

Elegir constructora no consiste únicamente en comparar importes finales: hay que comprobar que todos están valorando el mismo proyecto y que el contrato permite controlar la ejecución.

GHEREDIA Arquitectura · Actualizado en octubre de 2026

Una oferta económica puede parecer muy competitiva y acabar siendo la más cara si omite partidas, no define materiales o se apoya en mediciones insuficientes. En Valencia, tanto en una reforma integral como en una vivienda de nueva planta, el resultado depende de la calidad del proyecto, la solvencia de la empresa y la coordinación con la dirección facultativa.

Contratar con proyecto y mediciones comparables

El primer filtro es que cada constructora reciba la misma documentación: planos, memoria de calidades, mediciones, presupuesto estructurado, detalles relevantes y condiciones de ejecución. Pedir un «precio por metro cuadrado» sin concretar alcance sirve para orientarse, pero no para comparar ofertas vinculantes. Las diferencias se trasladarán después a exclusiones y modificados.

Conviene separar capítulos de demoliciones, estructura, albañilería, impermeabilización, carpinterías, instalaciones, acabados y urbanización exterior, con unidades y cantidades verificables. Una partida descrita como «baño completo» no es equivalente a otra que identifica sanitarios, desagües, revestimientos, grifería, impermeabilización y pruebas.

Comprobar la capacidad real de la empresa

La experiencia debe corresponderse con el tipo de intervención. Una empresa especializada en pequeños acondicionamientos puede no disponer de la organización necesaria para una excavación compleja, un refuerzo estructural o una promoción de varias viviendas. Interesa conocer obras comparables terminadas, equipo técnico y encargado asignado, disponibilidad, medios propios, subcontrataciones previstas y referencias contrastables.

También deben revisarse los datos identificativos y fiscales de la empresa, su cobertura de responsabilidad civil, las obligaciones aplicables en prevención de riesgos laborales y, cuando corresponda, la inscripción en el Registro de Empresas Acreditadas (REA) del sector de la construcción. La documentación debe estar vigente y relacionarse con los trabajos que realmente ejecutará.

El contrato debe definir qué se compra

El contrato debería incorporar una relación precisa de documentos prevalentes: proyecto y planos, mediciones y precios, calidades, exclusiones, plazo, hitos, régimen de pagos, garantías y proceso de gestión de modificaciones. Es aconsejable identificar quién tramita ocupación de vía pública, medios auxiliares, suministros provisionales y gestión de residuos, ya que esos conceptos suelen generar fricciones.

Las cláusulas de revisión de precios, suspensión, prórrogas y penalizaciones deben ser comprensibles y proporcionadas. Un precio global solo resulta fiable cuando está perfectamente delimitado el alcance. Si existen unidades provisionales o partidas pendientes de investigación, es preferible identificarlas de manera expresa en lugar de presentarlas como precio definitivamente cerrado.

Cómo evaluar el calendario de obra

Una fecha de entrega debe apoyarse en una programación con secuencia de trabajos y suministros críticos: carpinterías, estructuras especiales, equipos de climatización y acabados con plazos largos. En obra nueva se incorporan movimientos de tierras, cimentación, estructura, cerramientos, instalaciones, pruebas y documentación final. En reforma de edificio existente hay que prever imprevistos derivados de demoliciones y catas.

No conviene contratar el inicio sin identificar el título urbanístico habilitante que requiere la intervención, la documentación técnica y las designaciones de agentes que procedan. Una oferta que promete «empezar mañana» sin comprobar estas condiciones introduce un riesgo administrativo y contractual evitable.

Modificados y extras: un procedimiento claro

Durante una obra surgen cambios por decisión del promotor, incompatibilidades detectadas en obra o hechos no previstos. Toda modificación económica debería documentarse antes de ejecutarse: descripción, medición, precio unitario, incidencia en plazo, propuesta técnica y aprobación. Las instrucciones verbales y las partidas sin aceptación previa son una fuente habitual de desacuerdos.

La dirección facultativa debe conservar su función técnica de control y sus responsabilidades legalmente asignadas. Las decisiones de una empresa constructora no sustituyen automáticamente la intervención del proyectista, director de obra o director de ejecución cuando estos agentes resultan exigibles conforme a la Ley de Ordenación de la Edificación.

Certificaciones y pagos ligados al avance

Es razonable pactar anticipos justificados para determinados suministros, pero el sistema de pagos debe permitir comprobar avances y materiales comprometidos. Las certificaciones de obra ayudan a relacionar las cantidades ejecutadas con los precios contratados. Un seguimiento económico periódico también permite detectar desviaciones sin esperar a la última factura.

En el cierre de obra conviene prever pruebas de instalaciones, documentación de productos, manuales, garantías, entrega de llaves y resolución de repasos. Una recepción sin documentación final puede dificultar mantenimiento, futuras reparaciones y reclamaciones.

Ejemplo: dos presupuestos para la misma reforma

Una empresa ofrece 82.000 € y otra 94.000 € para una vivienda. La primera no especifica renovación completa de saneamiento, carpinterías ni acondicionamiento eléctrico; la segunda lo contempla. La diferencia inicial de 12.000 € no permite identificar automáticamente la mejor propuesta. Primero hay que normalizar ambas ofertas con el proyecto, sumar exclusiones y valorar el riesgo de cada partida.

Qué conviene revisar antes de empezar

  • Proyecto y mediciones cerrados en el alcance que se va a contratar.
  • Experiencia, recursos y documentación acreditativa de la constructora.
  • Responsabilidades de seguridad y salud, residuos y medios auxiliares.
  • Presupuesto desglosado y reglas para mediciones contradictorias.
  • Plazos, suministros críticos, modificaciones y forma de pago.
  • Recepción de trabajos, documentación final y garantías aplicables.

Consulta también cómo coordinar arquitecto y constructora y las ventajas y riesgos de proyecto y obra llave en mano. GHEREDIA Arquitectura ofrece tanto el desarrollo del proyecto como la coordinación de la obra o un servicio integral, con definición contractual del alcance.

La oferta más barata solo puede identificarse después de comparar prestaciones equivalentes. El control del coste comienza antes de firmar el contrato.

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